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Más del 50 % los personas con esclerosis múltiple presenta algún tipo de alteración cognitiva a lo largo del desarrollo de la enfermedad
by Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid

Celia Delgado

Logopeda del Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid y logopeda de la Fundación de Esclerosis Múltiple Madrid (FEMM)

 

El 30 de mayo se celebra el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple. El lema de este año es “Mi EM Invisible” (#MyInvisibleMS), y con ello se quiere concienciar sobre los síntomas invisibles de esta patología neurodegenerativa. Entre ellos se encuentra el deterioro cognitivo. Entre el 50 y el 65 % de las personas con esclerosis múltiple presenta algún tipo de alteración cognitiva a lo largo del desarrollo de la enfermedad. Y este deterioro cognitivo puede afectar al lenguaje, privando a la persona de una comunicación efectiva con su entorno. En estos casos, la intervención de un logopeda es muy recomendable. Este profesional trabajará el acceso al léxico, la memoria semántica, la memoria auditiva, la narración, la comprensión, etc. Así lo cuenta Celia Delgado, logopeda de la Fundación de Esclerosis Múltiple Madrid (FEMM), en esta entrevista.

 

 

¿Se puede decir que el deterioro cognitivo es uno de los síntomas más invisibles de la EM?

En la Esclerosis Múltiple hay mucha sintomatología que no es visible como puede ser la pérdida de sensibilidad, problemas en la visión, depresión, fatiga, ansiedad, dolor, problemas urinarios, de equilibrio… Son síntomas que si el propio paciente no transmite o no detecta, desde fuera son más difíciles de identificar.

 

Si la persona que sufre esa sintomatología es consciente de ello, lo podrá transmitir y la comprensión por parte del entorno (familiares, amigos, profesionales…) será mayor.

 

En los casos en que hay deterioro cognitivo puede aparecer anosognosia (falta de conciencia de las limitaciones que se presentan). Por lo tanto la sintomatología puede pasar más desapercibida para la propia persona que tiene EM. Si esa demanda no ocurre desde quien lo padece, la ayuda exterior va a ser más complicada.

 

También se hace más complejo porque el deterioro cognitivo ataca a la memoria, la atención, las funciones ejecutivas… A veces existe el error de creer que si una persona tiene estas alteraciones, deja de ser inteligente, pero no es así. Hay afectados que cuentan con una buena reserva cognitiva y consiguen tener un mayor manejo de la afectación. En etapas iniciales es muy fácil que pase desapercibido.

 

¿A cuántos pacientes suele afectar?

Se estima que entre 50 y 65 % de los pacientes diagnosticados de esclerosis múltiple presenta algún tipo de alteración cognitiva a lo largo del desarrollo de la enfermedad.

 

¿Cómo se detecta?

A veces será la misma persona afectada quien vea la necesidad de acudir a un especialista. En otras ocasiones serán los profesionales que le tratan (neurólogo, enfermera, fisioterapeuta, terapeuta, logopeda…) los que deriven o recomienden a la persona acudir a una valoración de neuropsicología. En la Fundación de EM donde trabajo, las neuropsicólogas realizan una valoración donde se observa el grado de deterioro cognitivo y se decide si requiere tratamiento o si puede actuar a nivel preventivo (a través, por ejemplo, del programa de Reserva Cognitiva). También contamos con asesoramiento y apoyo familiar.

 

¿Cuáles son los signos de alerta?

Los trastornos neuropsicológicos se manifiestan como enlentecimiento del procesamiento, dificultades de atención, fallos de memoria, orientación, funciones ejecutivas, lenguaje, fatiga cognitiva…

 

¿Cómo influye el deterioro cognitivo en el día a día de la persona con EM?

La persona puede empezar a presentar olvidos, problemas para nombrar objetos, desorientación, dificultades para planificar su vida y trabajo, o cambios y alteraciones de conducta. Todo ello puede afectar a la vida laboral, social e, incluso, a la realización de las actividades cotidianas.

 

¿Cómo puede afectar este deterioro cognitivo al lenguaje?

Dependiendo del área cognitiva que se vea afectada, el lenguaje se verá afectado de manera diferente; puede que la persona tenga afectada una de las siguientes áreas o varias, dado que están interrelacionadas:

 

  • Rigidez cognitiva. Los temas de conversación se vuelven más perseverantes y repetitivos.
  • Atención. Por un lado, está la atención selectiva. La persona tenderá a despistarse con la infinidad de conversaciones, personas o sucesos que se desplegarán ante ella, y difícilmente podrá centrarse en una única conversación o persona inhibiendo el resto.

Por otro, la atención sostenida. A la persona le costará seguir mensajes de cierta longitud y perderá parte de la información que se le ha suministrado.

  • Velocidad de procesamiento. Enlentecimiento acusado del procesamiento de la información. Necesitan tiempos dilatados para conseguir mantener una conversación, la comprensión del mensaje que les transmitimos o del mensaje que ellos mismos quieran expresar.
  • Funciones ejecutivas. Son determinantes a la hora de estructurar el discurso, seleccionar las palabras, enlazar unas ideas con otras en función de su relevancia, ceder el turno de palabra o mantener la idea que se quiere transmitir activa mentalmente mientras se escucha al interlocutor.
  • Déficit memoria de trabajo. Saltan, omiten temas, pierden el hilo del discurso. Perseveran en los mismos temas de conversación o realizan las mismas preguntas repetidas veces. Por otro lado, el interlocutor puede dar por hecho que sabe de lo que se está hablando, omitiendo parte de la información en el mensaje y generando desconcierto y confusión en el afectado. En ocasiones también habrá falta de iniciativa en la conversación.
  • Orientación (temporal, espacial y personal). En estos casos la comunicación se encuentra alterada en cuanto al contenido de la misma, pero conserva la estructura gramatical, vocabulario, etc.
  • Nivel de alerta. Presentar momentos de desactivación que le hagan requerir descansos de forma frecuente. La presencia de oscilaciones en los niveles de alerta limita en gran medida la comunicación, en casos graves la persona puede encontrarse en un estado de somnolencia casi permanente, en otros puede que exista fatiga cognitiva que hará que le cueste mantener una conversación extensa.
  • Afectada la abstracción del pensamiento, volviéndose más concreto y teniendo dificultad para entender temas menos cotidianos o más complejos.

 

Todos estos problemas van a influir en la conducta y el estado emocional pudiendo presentar: irritabilidad, impulsividad, agresividad, egocentrismo, infantilismo, desinhibición, rigidez de conducta, oposición, apatía, depresión, euforia.

 

¿Cómo trabaja el logopeda en estos casos?

El trabajo del logopeda será el de potenciar al máximo el lenguaje de la persona. Se trabajará el acceso al léxico, la memoria semántica, la memoria auditiva, las habilidades metafonológicas, la categorización, la estructura sintáctica, la narración, descripción, la comprensión… A veces se trabajará de forma oral y otras por medio de la lectura o escritura.

 

También se trabajará con su entorno (familiares, amigos) y otros profesionales para facilitar ayudas y pautas para mejorar la comunicación.

 

¿Se pueden obtener buenos resultados?

Se puede conseguir, sobre todo, que la persona con EM y cualquier interlocutor con el que se relacione estén más seguros en su comunicación; que se reduzca el aislamiento que estas limitaciones pueden suponer, y que la autonomía del paciente también sea mayor al poder manifestar sus necesidades, opiniones, descripciones de situaciones, etc. utilizando el lenguaje y aportando su visión del mundo.