Los logopedas promueven buenos hábitos orales en la primera infancia
by Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid

Como cada año, el 17 de febrero se conmemora el Día Mundial de la Motricidad Orofacial, que este año pone el foco en los hábitos orales en la primera infancia. El objetivo es informar a padres y profesionales para que tomen conciencia de la importancia de prevenirlos, detectarlos y tratarlos, ya que su permanencia repercute negativamente en el crecimiento y desarrollo cráneofacial y, consecuentemente, en las funciones orofaciales.


En opinión de la logopeda y vocal del Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid (CPLCM), Ana Salvador, los principales hábitos orales nocivos en edad pediátrica son chuparse el dedo, morderse las uñas, morderse el labio de abajo, chupar picos de la ropa, chupar y mordisquear objetos (los puños de las camisetas y jersey, lápices…), etc. “El problema es que lo hacen con mucha frecuencia e intensidad y esto provoca que poco a poco se vaya modificando la estructura orofacial que está en pleno proceso de crecimiento”, advierte esta especialista.


Principales consecuencias

Como consecuencia de estos hábitos, el paladar y la mordida se pueden ver modificados. “Pueden desarrollarse casos de mordida abierta (laterales o centrales) y paladares más estrechos de lo normal y muy profundos, lo que acaba afectando a la funcionalidad de la masticación y la deglución”, indica Ana Salvador. En estas situaciones, la intervención del ortodoncista y del logopeda resulta fundamental.


La respiración oral también es un mal hábito. En estos casos, los niños tienen la lengua baja, en posición de reposo, realizando un adelantamiento de la misma y apoyándola en el labio inferior. Debido a ello, “se puede modificar el paladar, pero también se queda evertido (como hacia fuera) el labio inferior y pierde fuerza, con lo cual, el cierre labial no se produce adecuadamente y, por tanto, la masticación se verá comprometida”, sostiene la logopeda.


Al respirar por la boca, las cuerdas vocales también se verán afectadas porque se resecan. Suele aparece una voz ronca, e incluso micronodulos o nódulos. Y, por supuesto, el mayor riesgo de contagio de enfermedades y de infecciones de faringe y laringe.


Tanto los hábitos nocivos como la respiración oral producen alteraciones en la tonicidad de los músculos implicados en la masticación y deglución. Por ello, aparece la deglución atípica, dejando la lengua en posición interdental en la mayor parte de las ocasiones.


Intervención del logopeda

Los logopedas deben facilitar información a las familias para prevenir todas estas alteraciones. Si los hábitos nocivos ya están presentes en el niño, se deberán eliminar lo antes posible. El logopeda puede orientar a las familias en el proceso, pero en ocasiones se hará necesario la ayuda de un psicólogo.


Los logopedas, además, deberán intervenir realizando una buena terapia miofuncional para “dotar de la tonicidad adecuada a los músculos implicados en la masticación y deglución y enseñar a los niños a manejar el bolo alimenticio dentro de la boca y realizar un buen impulso del mismo con la lengua para poder deglutir de manera eficiente”, concreta la vocal del CPLCM.


Así mismo, deberán coordinarse con el odontopediatra y el ortodoncista que serán los encargados de buscar la mejor manera para recolocar la mordida del menor.


Consejos para evitar hábitos nocivos

Entre las pautas para evitar hábitos orales nocivos en la primera infancia, Ana Salvador recomienda las siguientes:


  • Retirar el chupete y el biberón a los dos años.

  • Introducir los alimentos sólidos en cuanto estén preparados para ello (alrededor de los 6 meses ya se pueden introducir alimentos sólidos sin necesidad de que sea en formato puré, como por ejemplo algunas frutas y verduras, galletas, panecillos, etc.)

  • Fomentar la masticación a través de alimentos algo más duros o elásticos en cuanto tengan dientes suficientes para ello.