La intervención logopédica permite al paciente con disfonía Espasmódica controlar su voz para que sea inteligible y clara
by Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid

Hoy, 19 de septiembre, se celebra el Día Nacional de la Disfonía Esposmádica, trastorno neurológico poco frecuente que afecta a los músculos de la laringe, que se contraen de forma involuntaria, lo que produce espasmos. Esto provoca alteraciones de la voz y dificultad en el habla, síntomas que pueden ser diagnosticados y tratados por un logopeda. Estos profesionales tienen la formación específica para trabajar esta patología dentro de un equipo multidisciplinar. En concreto, la intervención logopédica permite al paciente controlar su voz con el fin de que sea inteligible y clara.

En España, más de 5.000 personas, el 80 % mujeres, padecen esta afección crónica, en cuyo origen suele haber un acontecimiento importante, un accidente, una situación de estrés o una infección de las vías respiratorias altas. Aunque, como matiza la ‎fonoaudióloga y miembro del Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid (CPLCM), Roxana Coll: “Hay que dejar bien claro que estos son solo factores desencadenantes no la causa de la enfermedad”.

Existen dos tipos de disfonía espasmódica: en aducción y en abducción. Las más común (90 % de los casos) es en aducción, lo que se caracteriza por la producción de espasmos, lo que se traduce en una voz ahogada y entrecortada. En los casos más severos, la persona ve limitada su capacidad de hablar.

 

Cuándo acudir al especialista

Las dificultades en el habla son signos que deben poner en alerta a la persona. Roxana Coll aconseja acudir a un especialista otorrinolaringólogo y a un logopeda cuando se noten problemas para hablar con fluidez o la voz se entrecorte de manera involuntaria, ya que aunque la disfonía espasmódica no tiene cura definitiva, un diagnostico precoz puede suponer mayor efectividad en los tratamientos.

El tratamiento más recomendable, actualmente, es el combinado entre el otorrinolaringólogo y el logopeda. “El médico realiza una inyección de toxina botulínica, lo que permite el bloqueo neuromuscular y la relajación de la musculatura laríngea. De este modo, se anulan o reducen los espasmos”, asegura esta especialista.

Por su parte, la rehabilitación logopédica va encaminada a relajar toda la musculatura implicada, así como a mejorar la coordinación ejecutiva y fonorespiratoria para lograr movimientos más precisos con un menor esfuerzo y estrés y que favorezcan una mayor inteligibilidad del habla y el patrón articulatorio. De esta forma, el paciente puede conseguir mayor calidad de vida.

Te mostramos una infografía sobre el tema: