Los logopedas intervienen en las alteraciones de alimentación de las personas con autismo, TEA
La intervención del logopeda es clave para corregir los trastornos de la alimentación en niños con autismo
by Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid

Aunque la intervención del logopeda en niños con Trastornos del Espectro del Autismo (TEA) suele relacionarse con las dificultades en la comunicación y el lenguaje y en el área social, su función es clave para corregir los trastornos de la alimentación que sufren estas personas.


Por Laura Castro, logopeda y vocal del Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid (CPLCM)


Se estima que el 90 % de los niños con autismo presentan desórdenes alimenticios, lo que supone una preocupación constante de los padres que son conscientes de que una alimentación adecuada es fundamental para la salud y el correcto crecimiento y desarrollo madurativo del niño, y no comprenden por qué sucede esto ni cómo deben actuar.


¿A que se deben los trastornos de alimentación en niños con TEA?

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un conjunto de alteración del sistema nervioso central que afectan al desarrollo desde la infancia y que están presentes durante toda la vida. Aunque cada persona con TEA es diferente a otra, en general, comparten características clínicas comunes como alteraciones en las áreas de la relación social, la comunicación y la actividad (comportamiento).


Es en esta área de la actividad donde se pueden situar los trastornos de la alimentación. Y en este ámbito sus intereses están muy restringidos, toleran muy mal los cambios, suelen tener conductas muy repetitivas como consecuencia de la necesidad de  autorregularse (aleteo, caminan de un lado hacia otro, porque les relaja y necesitan hacerlo para sentirse bien), reaccionan de una forma atípica a los estímulos sensoriales. Y todo ello les influye a la hora de alimentarse.


¿Por qué pueden aparecer los desordenes alimentarios en personas con TEA?

Los desórdenes alimentarios pueden aparecer en los niños con TEA como consecuencia de alteraciones sensoriales (hipo e hipersensibilidad) e hiperselectividad, problemas de conducta y otras cuestiones médicas, como intolerancias, alergias, alteraciones gastrointestinales y digestivas, etc.


Alteraciones sensoriales e hiperselectividad. Las alteraciones sensoriales suelen ser las más habituales y pueden producirse por hiper o hiposensibilidad. Los niños con TEA comen con los cinco sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto). Aunque el olfato y el gusto suelen ser los dos sentidos más relacionados con la acción de comer, a ellos les influyen todos. El interés por la comida, en su caso, no solo se disputa por que le guste como huele o como sabe, sino que también le afecta el sonido al masticar (por ejemplo, un crujido puede producirle repudio);  el tipo de textura (especial rechazo a cambiar de textura), o que los alimentos no estén cortados como le gusta, situados y ordenados como acostumbran a verlos, etc.En lo que respecta a la hipersensibilidad, pueden ser muy selectivos con lo que comen. De hecho, en muchos casos, solo comen un alimento o un grupo de alimentos, texturas determinadas, incluso marcas concretas.


Problemas de conducta. En los niños con TEA, las alteraciones en la alimentación también pueden darse por problemas de conducta. Pueden tener dificultad para permanecer sentados, obsesión por tiran las cosas que hay en la mesa… y todo ello puede afectar a su correcta alimentación.


Cuestiones médicas. Estos niños, como cualquiera, pueden padecer alergias, intolerancias, problemas gástricos y digestivos (estreñimiento, diarrea, gases) que le afecten en la alimentación. En algunas ocasiones, estas alteraciones están provocadas por su forma de alimentación, por ejemplo si no toman frutas o verduras porque no les gusta la textura pueden tener más problemas de estreñimiento.


Principales problemas en la alimentación

Los principales inconvenientes que surgen en los niños con autismo relacionados con la alimentación son los siguientes:


1. Se niegan a pasar de tomar alimentos líquidos a sólidos. Además de por las texturas, entran en juego los reparos por los sonidos al comer, olores, sabores, etc.


2.Comen rápido y de manera compulsiva. Pican entre horas o comer muy rápido podría ser un comportamiento placentero para ellos, un comportamiento repetitivo, una manera de autorregulación que le ayuda a sentirse bien.


3.Tienen rituales en la comida. Los niños con TEA pueden tener rituales a la hora de comer: comer a una hora determinada, en un lugar concreto, con una luz específica, que los cubiertos sean los mismos, que los platos estén dispuestos de la misma manera. Esto tiene que ver con que toleran mal los cambios, y esto influye a la hora de alimentarse.


4.Aparecen problemas de conducta asociados.


Cada niño es distinto, por lo que pueden darse alguno de ellos o varios al mismo tiempo o ninguno. En cualquier caso, lo importante para los padres es que sepan que todos se pueden trabajar de manera multidisciplinar y con resultados óptimos.


¿Cómo ayuda el logopeda en la alimentación de los niños con autismo?

El logopeda tiene que conocer todas las circunstancias que interfieren en la correcta alimentación de los niños con TEA, pero su labor se centra, sobre todo, en moldear y corregir las alteraciones sensoriales y la hiperselectividad a la hora de comer.


Como consecuencia de alteraciones sensoriales e hiperselectividad, el proceso de masticación en los niños con TEA no se realiza correctamente, no saben morder, y esto afecta a la motricidad orofacial, es decir, al desarrollo de los músculos. En estos casos, los músculos de la boca no tienen ni la fuerza ni el tono ni la movilidad adecuada para comer; además, existe la posibilidad de que se vea afectada el habla ya que los músculos no se han ejercitado adecuadamente. Y esta función es la que se trabaja desde la logopedia.


En concreto, se centra en ayudar al niño a pasar de alimentos líquidos a sólidos, para que puedan desarrollar bien la masticación. Pero también interviene para corregir cuando los niños comen rápido y de forma compulsiva, porque en estos casos no mastican bien los alimentos y puede derivar en otros problemas digestivos y gastrointestinales.


La intervención del logopeda para que los niños con autismo empiecen a comer alimentos sólidos es lenta y complicada. Estos niños no tienen problemas de nutrición,  pero el inconveniente es que no desarrollan el tono muscular u orofacial, no manejan correctamente la mandíbula, no saben pasar el bolo alimenticio de un lado al otro de la mandíbula. Y estos problemas de musculación podrían provocar babeo, quedarse con la boca ligeramente abierta con frecuencia, mala capacidad para realizar el acto de morder y masticar o, incluso podría afectar a la forma de pronunciar.


Para conseguir resultados, el logopeda tiene que conocer bien la alteración que produce el TEA y tener una postura firme en la intervención, pero siempre mostrarse cariñosa.


También es recomendable crear un ambiente y momentos de tranquilidad para que el niño esté cómodo.


Es imprescindible dar mensajes claros y concisos y no hablar mucho. Precisamente estos niños tienen dificultades en el lenguaje y si les damos mucha información puede que se alteren y no entiendan el mensaje.


La anticipación visual mediante pictogramas puede ser de gran ayuda para que se sientan más seguros.


Herramientas con las que cuentan los logopedas

Para trabajar la sensibilización de la zona oral y el tono y la fuerza de los músculos orofaciales, la masticación y la mordida, los logopedas se valen de herramientas como los depresores, vibradores, distintos tipos de cubiertos, mordedores de diferentes texturas, colores, sabores y formas, etc.