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Es necesario formar a los profesionales y concienciar a la sociedad sobre los riesgos asociados a la expresión “ya hablará”
by Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid

Con motivo del Día Internacional del TEL que se celebra el 30 de septiembre, hemos querido entrevistar a Sandra Gómez Melchor, logopeda en la Asociación de personas con Trastorno Específico del Lenguaje de Madrid (Atelma), para que nos aclare algunas de las cuestiones fundamental sobre este trastorno que afecta a entre un 2 y un 7% de la población infantil y que puede dejar secuelas significativas en la edad adulta si no se aborda correctamente.

¿Qué es exactamente el TEL?

El TEL es un trastorno grave y duradero que afecta a la adquisición del lenguaje desde sus inicios, se prolonga durante la infancia y la adolescencia, pudiendo dejar secuelas significativas en la edad adulta.

 

Se califica “específico” porque las dificultades de lenguaje no pueden explicarse en términos de un trastorno más general, como una discapacidad intelectual, un déficit auditivo o motor o un trastorno generalizado del desarrollo. El término “específico” se entiende también en el sentido de que en el TEL la única  afectación está en la adquisición y desarrollo del lenguaje oral, lo que no suele ser cierto. De hecho, en la última versión del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-5), el TEL pierde el calificativo de específico.

Su perfil se caracteriza por ser heterogéneo y dinámico. Heterogéneo porque no afecta siempre de la misma forma, ni con la misma intensidad a todos los componentes del lenguaje, como son la comprensión, la pronunciación, el uso de la sintaxis o la capacidad de uso social del lenguaje y de la comunicación (también puede tener problemas con la lectura y la escritura, problemas de atención, comportamientos disruptivos, problemas para la comunicación social, comportamientos negativistas y desafiantes, grandes dificultades para las relaciones sociales por lo que es blanco fácil del acoso escolar). Y dinámico, ya que las dificultades y habilidades de las personas afectadas evoluciona con el tiempo. Suelen superarse unos problemas y aparecer otros nuevos a medida que avanzan en sus entornos sociales y escolares. Por ello es necesario evaluar continuamente sus problemas y ajustar la ayuda que reciben a sus necesidades concretas de cada momento.

Por las características que presentan decimos que son “niños/as extranjeros en su propio idioma”. Se enfrentan a las mismas dificultades que si cualquiera de nosotros/as viajáramos a un país donde desconocemos el idioma, y sería tan importante ver imágenes para comprender lo que sucede a nuestro alrededor.

La ASHA (American Speech-Hearing Association), lo define como: “Una dificultad con el lenguaje que no está causada por ningún déficit evidente a nivel neurológico, sensorial, intelectual o emocional, y que puede afectar al desarrollo del vocabulario, la gramática y las habilidades conversacionales”.

¿Cuántas personas sufren TEL en España? ¿Y en Madrid?

Es difícil indicar una prevalencia, debido al desconocimiento y que actualmente no se está diagnosticando correctamente. Se calcula que afecta a entre un 2% y un 7% de la población infantil, siendo más frecuentes en niños que en niñas.

En nuestra comunidad no hay estudios de prevalencia.

 

¿Por qué es tan complicado o tardío su diagnóstico?

Su diagnóstico es complicado o tardío debido a la aparente normalidad física, los buenos niveles alcanzados en algunos aspectos del desarrollo, el desconocimiento por parte de la sociedad y la falta de criterios estables, lo que muchas veces impide la puesta en marcha de programas de intervención precoz, condición básica para su eficacia.

Esto hace que las familias pasen por un largo camino antes de que sus hijos sean diagnosticados e incluso cuando llegan al diagnóstico se sienten perdidas, debida a la poca información de la que se dispone de este trastorno.

Es necesario formar a los profesionales y concienciar a la sociedad sobre los riesgos asociados a la expresión “ya hablará”, que suele provocar un retraso en el diagnóstico del TEL, impidiendo el inicio precoz de los programas de intervención.

 

¿Qué signos pueden alertar a los padres o profesores de una situación de TEL?

En edades infantiles nos encontraremos ante niños con ausencia o con un acusado retraso en el desarrollo del lenguaje. Hay niños sin lenguaje (sin aparición de las primeras palabras o con un escaso nivel de léxico expresivo) o niños que combinan palabras dentro de estructuras sintácticas inmaduras. Como ya se ha mencionado anteriormente, se sospechará de un TEL siempre que no exista déficit sensorial, ni alteración cerebral asociada. Estos niños cumplen algunos de estos criterios:

  1. Respecto a la fonología pueden presentar errores de simplificación fonológica propios de niños más pequeños. Dificultades para repetir correctamente palabras nuevas. Mayor dificultad para la articulación de palabras largas y un habla ininteligible.
  2. Respecto a la semántica, su vocabulario suele ser escaso, y la adquisición es lenta. Tienen dificultad para recuperar palabras conocidas, se observa el empleo de palabras genéricas como “la cosa”, un uso exagerado de la deixis “esto”, “eso”, en lugar de las palabras concretas. Les cuesta seguir normas en los juegos, por las dificultades de comprensión del lenguaje, que les dificulta cumplir órdenes o reglas.
  3. Respecto a la morfosintaxis, sus estructuras sintácticas son simples, con combinaciones de dos o tres palabras. En sus construcciones aparecen agramatismos, las flexiones verbales no son correctas, tienen dificultades en la concordancia de género y número y el uso de pronombres es escaso.
  4. Respecto a la pragmática, hay un predominio de gestos y conductas no verbales para mantener la interacción y así compensar sus dificultades expresivas. Usan el lenguaje para funciones pragmáticas muy básicas, como pedir o mostrar algo. Presentan bajo nivel de escucha, debido a los problemas comprensivos, lo que hace sospechar la existencia de pérdidas de audición o de TEA.

 

¿Cuál debería ser el primer paso?

El profesional que tenga sospechas de TEL deberá derivar al niño, menor de 6 años, a CRECOVI (centro regional de coordinación y valoración infantil) para valorar si hay necesidad de atención temprana y comenzar cuanto antes la intervención. Pueden derivar profesionales del ámbito sanitario, educativo o de los servicios sociales.

¿Por qué es importante la intervención precoz de un logopeda en los casos de TEL?

Es importante la intervención precoz, ya que no poder comunicarse adecuadamente tiene repercusiones lógicas sobre el desarrollo cognitivo, afectivo y social, especialmente en los niños y niñas que presentan a la vez trastornos de la comprensión y de la expresión.

Recordemos que el lenguaje oral es la principal herramienta pedagógica de la escuela y en nuestra sociedad, es previsible que un niño con TEL encuentren muchas dificultades para seguir las clases del colegio, para aprovechar las situaciones normales de aprendizaje y para relacionarse con sus iguales.

 

¿Qué se puede conseguir con este abordaje temprano?

Contribuir a desarrollar al máximo el potencial del niño mejorando sus expectativas. Mediante el establecimiento de un programa de intervención temprana adecuado, orientando adecuadamente a las familias, reduciendo el estrés familiar y facilitando la búsqueda de recursos ajustados a sus necesidades.

Los padres son parte fundamental en la intervención, por lo que deben adaptarse lo antes posible a las necesidades de sus hijos. Necesitan apoyo, información y orientación, tanto en el momento del diagnóstico como durante el tratamiento. Demandan respuestas razonadas sobre las perspectivas de futuro.

¿En qué consiste la estimulación temprana y en los primeros años?

La estimulación temprana se puede definir como potenciar al máximo las posibilidades del niño, siguiendo sus ritmos y animándole, mediante la estimulación continua y regulada.  Ha que trabajar de una manera constante, ya que si no hay suficiente constancia en los aprendizajes, no aprenderá y se le olvidará rápidamente.

En los primeros años es esencial dotar a la familia de las herramientas necesarias para poder entender y ayudar a su hijo a favorecer sus aprendizajes, y acompañarles durante todo el proceso.

Es muy importante proporcionar un sistema aumentativo de comunicación para favorecer la comprensión del lenguaje, ya que estos niños son aprendices visuales.

¿Cuáles son las estrategias básicas de intervención en la edad escolar?

Como ya he comentado, el TEL es un trastorno muy heterogéneo que evoluciona con el tiempo, por lo que no es posible definir unas pautas de actuación únicas que sean válidas para todos y en todos los momentos de su desarrollo. Las mejores estrategias para intervenir serán las que nos funcionen bien en cada momento determinado.

Debemos tener en cuenta:

  1. El empleo de apoyos visuales para compensar sus dificultades de comprensión, ya sean pictogramas o dibujos que el niño comprenda, que le recuerde por ejemplo, paso a realizar en una tarea. Es importante utilizar calendarios con apoyos visuales para que interiorice los días de la semana y sepa lo que toca ese día. Anticipar información que este fuera de su rutina habitual, como por ejemplo una visita al médico que le pueda suponer ansiedad porque no entiende lo que pasa. El uso de agendas de comunicación para poder ayudar a expresar situaciones que ha vivido. Debemos de tener en cuenta que son aprendices visuales.
  2. Utilizar frases sencillas y apoyar nuestro lenguaje con gestos, signos o apoyos visuales de cualquier tipo que favorezcan su comprensión. Evitar los enunciados interrumpidos o desordenados.
  3. Darles más tiempo para que elaboren sus respuestas. Muchas veces tendemos a pensar que son niños vagos y no quieren hacer las cosas porque tardan más tiempo en llevarlas a cabo.
  4. Hacer explícito en nuestro lenguaje que nos estamos dirigiendo a ellos, por ejemplo diciendo su nombre.
  5. No dar más de una instrucción a la vez.
  6. Reforzar sus puntos fuertes, donde se sienten cómodos, y potenciarlos al máximo para aumentar su autoestima.

 

Bajo su punto de vista, ¿cómo se podría mejorar la situación de los pacientes con TEL?

Mediante la prevención, y para ello quién puede detectar los signos de alarma son los pediatras en los centros de salud, en las sucesivas revisiones que realizan a los niños. Para que esto suceda, se necesita formación de los hitos del desarrollo del lenguaje, y dotar de cuestionarios de cribado, para detectar los casos lo antes posibles y poder intervenir.

Por otra parte, que los profesores en los colegios tengan conocimientos de sistemas aumentativos de comunicación, y los utilicen para facilitar la comprensión a estos niños de los contenidos del aula.

Hacer más visible el TEL a la sociedad para que pueda entender sus características, como ha pasado ya con otros trastornos.