Inmaculada-Diez.
“El cáncer merma la capacidad de hacer y la autoestima, pero hay que aceptarse, echarle valor y salir a la calle”
by Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid

Inmaculada Díez

Paciente de cáncer de cabeza y cuello.

 

Un cáncer de paladar blando cogió por sorpresa a Inmaculada Diez, hace ahora siete años. Hasta ese momento nunca había escuchado hablar de este tipo de cáncer, ni de las complicaciones que suponía, ni de las consecuencias que tendría tras la operación que le practicaron para extirparlo.

 

El paladar blando está ubicado en la parte posterior de la boca, detrás de los dientes. De hecho, en el caso de Inmaculada, fue su dentista el que dio la voz de alarma y le insistió para que visitara a su médico. “Tenía un bulto, del tamaño de una lenteja, en la parte superior del paladar, que tocaba con la punta de la lengua”, explica. Debido a su localización, este tumor se considera un tipo de cáncer de garganta y pertenece al grupo de cánceres de cabeza y cuello.

El cáncer de cabeza y cuello es el sexto más común en el mundo. España supera la media europea en incidencia de estos tumores. Y cada año, en nuestro país, se diagnostican entre 12.000 y 14.000 nuevos casos. Pero, a pesar de su incidencia, se conoce poco, lo que en parte se debe a que no se visibiliza.

 

Muchos de estos pacientes se aíslan debido a los problemas para comer y comunicarse y las secuelas físicas que quedan. Y es que la cirugía puede provocar la pérdida permanente de la voz o el deterioro del habla, dificultad para masticar y tragar, adormecimiento del oído, desfiguración facial, etc. Por suerte, actualmente, se está avanzando muchísimo tanto el diagnóstico como en el tratamiento, y antes de recurrir a la cirugía se puede optar por otras alternativas, si la situación lo permite.

 

A Inmaculada la operaron sin dar muchas opciones. “El tumor debía de estar en un estadio avanzado porque la intervención duró alrededor de 16 horas y afectó a encías, ganglios, etc.”, cuenta. Y entiende ese aislamiento porque lo ha sufrido: estuvo un año y medio sin salir. Pero ahora está dispuesta a combatirlo porque, en su opinión, se tiene una vida y hay que vivirla y hacer lo posible por sentirse bien consigo misma. Aunque en eso tiene claro que la familia y los amigos son un apoyo indispensable. “Este tipo de cáncer merma la capacidad de hacer y la autoestima, pero hay que aceptarse, echarle valor y salir a la calle. Ahora puedo comunicarme, puedo comer (aunque tenga que ser todo triturado) y quiero una vida social. Quiero ir al cine, salir, compartir mi vida con los demás y deseo que los demás también acepten mi situación y se sientan cómodos conmigo”, asegura.

 

También los equipos profesiones multidisciplinares que atienden a estas personas son una pieza clave en la mejora de su calidad de vida, después de la cirugía y el tratamiento con quimio y radioterapia. “Gracias a las personas que me han atendido y me atienden en el hospital me siento mimada y protegida”. Y por ello está inmensamente agradecida.

 

El logopeda es uno de los profesionales sanitarios fundamentales antes y después de la cirugía. Antes de la operación informa sobre las posibles consecuencias, y después se encarga de la rehabilitación bucal, recuperación de la voz y el habla y los problemas para masticar y tragar. Inmaculada reconoce que gracias a la logopedia ha podido recuperar dos aspectos fundamentales en su vida: la alimentación y la comunicación. Ambos posibilitan que se relacione socialmente y pueda ser más autónoma e independiente en su día a día.

A ello se suma su voluntad por mejorar. “El primer paso es aprender de nuevo a hablar, pero luego hay que perfeccionarlo, y eso requiere esfuerzo y no solo por parte del logopeda, sino propio”.

 

Un club de lectura fue la motivación de Inmaculada en esta apuesta por mejorar su comunicación y socializarse. “Una amiga me insistió en que nos apuntáramos a un club de lectura. Ella lo acabó dejando, pero yo continué. Al principio no hablaba y cuando intervenía para dar mi opinión los demás no me entendían. Pero ya llevo cuatro años y la paciencia de mis compañeros y mi esfuerzo han tenido recompensa”.

 

En cuanto a la alimentación, reconoce que no siempre resulta sencillo adaptar las comidas y afirma que estos pacientes son más susceptibles de tener problemas de desnutrición. Por ello subraya la importancia de los suplementos alimenticios, si fueran necesarios. Asimismo, recomienda un libro de recetas que ha elaborado la Asociación Española de Pacientes de Cáncer de Cabeza y Cuello y que está dirigido a aquellas personas que acaban de salir de un proceso de este tipo y quieren ganar peso y estar correctamente nutridos.

 

Inmaculada es socia de esta entidad porque está convencida de que este tipo de asociaciones son necesarias para orientar a los pacientes y familiares y ayudar en estos momentos “en los que tenemos pérdida de confianza y baja autoestima”, indica. También es voluntaria y ayuda a que los pacientes y sus parejas y familiares estén más y mejor informados. Y es que “tener información y compartir experiencia es imprescindible para sentirse más seguros y afrontar el cáncer con perspectiva”, concluye Inmaculada.