Disfonía, afasia, apraxia o disartria: las secuelas en la voz, habla y lenguaje que aparecen en los pacientes con COVID-19
by Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid

Además de la disfagia, la disfonía es una de las secuelas que se ha observado en los pacientes con COVID-19 que han estado ingresados en la UCI y han sido intubados. Esta alteración en una o más de las características acústicas de la voz (timbre, tono, intensidad o duración) genera gran ansiedad a la persona que lo padece, lo les lleva a entrar en un círculo vicioso de abuso y mal uso de la voz. También, en estos pacientes, se han visto otras secuelas relacionadas con el habla y el lenguaje, como la afasia, apraxia o disartria. Es por ello que la intervención de los logopedas en la rehabilitación de estos pacientes con COVID-19 debe ser considera fundamental.

Para hablar de este tema entrevistamos Zayda Castro Pérez, logopeda en el Hospital Universitario Quirón y en diversos centros residencias de personas mayores.


¿A qué se debe la aparición de disfonía en pacientes que han tenido COVID-19?

El COVID-19 es un virus respiratorio que en el 80 % de los casos se presenta con sintomatología leve, pudiendo variar súbitamente en ciertos pacientes. Dentro del grupo que necesita asistencia en UCI, sobre el 47 % requiere soporte ventilatorio invasivo por insuficiencia respiratoria aguda y con una duración de aproximadamente siete días.


La necesidad de ventilación mecánica, requiere en la gran mayoría de los casos la inserción de una vía artificial por intubación endotraqueal. Este procedimiento no está excepto de complicaciones, que pueden abarcar desde lesiones leves y reversibles hasta otras más graves como la estenosis laringotraqueal. Y esta produce cambios en la mucosa laríngea por contacto, que modificará las características acústicas de la voz.


¿Se trata de un síntoma grave?

Cualquier alteración en la producción o calidad de nuestra voz, con más de dos semanas de duración y que tiene implicación en nuestra calidad de vida debe ser estudiada multidisciplinarmente por parte de la unidad de ORL (otorrinolaringología) y el logopeda.


La información aportada tras una exploración visual del funcionamiento y estado de las estructuras anatómicas de la laringe, análisis de la dinámica y parámetros vocales, además de una historia clínica, permitirán conocer el motivo exacto y la gravedad de la misma.


¿Cuánto puede durar?

Las disfonías producidas por intubación con una duración media en el tiempo, pueden tener el riesgo de convertirse en una afección duradera si no se toman las medidas oportunas. Según Santos, 1994., el 65 % de los pacientes extubados seguían presentando síntomas pasadas las 4 semanas.


En muchas ocasiones, al extraer el tubo endotraqueal, la remodelación de la mucosa y la reepitelización primaria es incompleta. El epitelio normal se reemplaza por metaplasia.


¿Cuándo debe comenzar a tratarse por el logopeda?

Tras sufrir un traumatismo iatrogénico y cuando el paciente tenga el nivel de conciencia suficiente, deberá comenzar su tratamiento partiendo primero de aquellos síntomas que pudieran comprometer su vida (disfagia). Después de consultar la posibilidad de comienzo de tratamiento, y descartando otro tipo de métodos, como quirúrgicos o medicamentosos, se debe comenzar lo antes posible.


Con la finalidad de eliminar el trastorno vocal y que la voz sea funcional en todos los niveles de uso, el logopeda diseñará un conjunto de técnicas que lleven al paciente a la concienciación de los mecanismos vocales y la generalización del entrenamiento funcionales a la vida real.


¿Qué beneficios tiene la logopedia?

El logopeda es el profesional sanitario que se encarga entre otras cosas de la reeducación de la voz, evitando en muchas ocasiones que el paciente tenga que pasar por quirófano y devolviéndole calidad de vida.


Además de las disfonías, los pacientes con COVID-19 también están teniendo secuelas relacionadas con el lenguaje y el habla.

En las últimas semanas se ha reportado un aumento de accidentes cerebrovascualares graves (ACV) en pacientes menores de 50 años, según una reciente investigación liderada por el departamento de Neurocirugía del Hospital Mount Sinai en Nueva York. El Sars-CoV2 parece causar esta patología a través de un proceso de coagulación de la sangre que produce inflamación en las paredes de los vasos sanguíneos, pudiendo contribuir a la formación de trombosis.


Los principales síntomas que podemos encontrar en estos accidentes son, entre otros, entumecimiento o debilidad de extremidades o de la cara, confusión, problemas en la movilidad o alteración en el lenguaje oral.


Tras un daño cerebral, el paciente puede presentar patologías como la afasia, lesión secundaria a una agresión en estructuras del sistema nervioso central, que afecta, reduciendo o privando a la persona de su procesamiento lingüístico verbal y no verbal entre otros. Es una afección compleja y con sintomatología variada que rara vez se repetirá entre pacientes.


Cuando la lesión afecta a los procesos de control motor, la persona puede presentar una apraxia o una disartria, produciendo dificultades en la planificación o ejecución motora del habla, además de dar lugar a alteraciones en el tono o fuerza muscular del sistema estomatognatico.


¿Cómo afectan a la persona?

El cuadro clínico de las personas que sufren ACV en muchas ocasiones les hacen dependientes para las actividades básicas de la vida diaria (ABVD), lo que repercute gravemente en su calidad de vida por alteraciones del estado afectivo y emocional que conjuntamente con las limitaciones lingüísticas antes mencionadas, hacen que se aíslen del mundo.


¿De qué depende que se puedan revertir?

Dependerá de múltiples factores, como edad del paciente, tamaño y localización de la lesión además de momento de inicio de la rehabilitación lingüística.


¿Cómo trabaja el logopeda con estos pacientes?

El objetivo del logopeda, además de la administración de las pruebas pertinentes que permitan delimitar las áreas cerebrales dañadas y detectar las funciones alteradas susceptibles a rehabilitar, es la de detectar estrategias, mecanismos y vías que permitan la activación de redes neuronales para facilitar una progresión e ir recuperando las tareas dañadas.


¿Es efectiva la logopedia en estos casos?

La logopedia es muy necesaria para trastornos de carácter neuronal, tanto a nivel diagnóstico puesto que la sintomatología que se presenta es variada, pudiendo llegar a comprometer la vida de la persona con signos como la disfagia, sino que también es crucial para la recuperación funcional de la persona y la creación de nuevas redes que permitan restablecer en la medida de lo posible la comunicación humana.