Consejos para los cuidadores de personas con disfagia
by Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid

Más de dos millones de personas en España padecen disfagia, una alteración a la hora de tragar tanto alimentos sólidos como líquidos, por lo que La deglución se realiza sin eficacia y sin seguridad. Como consecuencia, los afectados no pueden disfrutar de una alimentación normal, tienen problemas de pérdida de peso, pueden sufrir atragantamientos, deshidratación, desnutrición, alteraciones e infecciones respiratorias e incluso tienen más riesgo de ingresos hospitalarios.

 

Esta alteración en la deglución es muy frecuente en las personas mayores, sobre todo si tienen fragilidad, y en pacientes con enfermedades neurodegenerativas (párkinson, esclerosis lateral amiotrófica (ELA), esclerosis múltiple…), así como en pacientes con enfermedades neurológicas no progresivas (ictus o traumatismos cráneo-encefálicos), y en casos de enfermedades oncológicas (tumores de cabeza y cuello, secuelas radioterapia…) No obstante, puede ocurrir a todos las edades. De hecho, también existen disfagias infantiles en los bebés prematuros o con ciertos síndromes y problemas neurológicos.

 

La principal preocupación de los pacientes con disfagia es la pérdida de autonomía y calidad de vida, además, tanto ellos como sus familiares temen los atragantamientos y ahogos, así como la deshidratación y la desnutrición.

 

Por tanto, la vocal del Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid (CPLCM) y logopeda en el Hospital 12 de Octubre, Marga Durán, aconseja a los familiares visitar al médico de Atención Primaria si  detecta que el paciente tarda más de 30 minutos en tragar, sufre pérdida de peso, tos, atragantamientos, voz húmeda o regurgitaciones. Lo ideal es que este profesional médico derive a la persona con disfagia a un especialista, ya que en algunos hospitales madrileños hay unidades de disfagia,  y sino al médico rehabilitador u ORL de su centro de referencia que trate esa patología.

 

Una vez diagnosticada la disfagia, es fundamental que se cumplan las pautas indicadas por el médico responsable de su patología. Y si es enviado a rehabilitación, el paciente debe realizar los ejercicios que establezca el logopeda a través de un plan de intervención.

 

Según explica Marga Durán, el plan consistirá en:

  • Aprender la maniobra deglutoria necesaria para que la deglución sea eficaz y segura.
  • Control corporal y cambios postulares necesarios.
  • Modificar las texturas de los líquidos y sólidos (uso de espesantes).
  • Realizar los ejercicios indicados para conseguir buena movilidad bucal y un sellado labial eficiente.
  • Correcta higiene dental y oral después de cada comida.
  • Hidratación adecuada para contrarrestar la falta de saliva.

 

Beneficios de la intervención logopeda

  • Detecta de forma precoz la disfagia. Cuando antes se realice la intervención, mejor para el paciente.
  • Mejora en la deglución para que esta sea eficaz y segura y evitar posibles aspiraciones.
  • Ayuda al paciente y a los familiares a aceptar la patología.
  • Orienta sobre lo que tiene que hacer y controla los ejercicios y pautas de alimentación.
  • Orienta sobre los cambios de textura y en qué momento.
  • Contesta y aclara a todas las preguntas y dudas que vayan apareciendo.

 

Recomendaciones para los familiares

  • El enfermo debe estar consciente para comer.
  • Buen control postural. Siempre comer en posición sentado. Si le cuesta mantener la cabeza recta, se pueden utilizar almohadas para facilitarle la postura.
  • Evitar distracciones mientras esté comiendo (televisión, hablar). Ha de estar concentrado en el alimento.
  • Evitar al máximo extender el cuello hacia atrás mientras traga.
  • Bajar la maniobra de mentón -esternón para tragar.
  • El cuidador deberá colocarse frente al paciente para ayudarle a comer.
  • No mezclar texturas de alimentos.
  • Hasta que no se haya vaciado la boca, no introducir más alimento.
  • No ayudarse de agua para tragar.
  • No hablar mientras come.
  • Siempre debe haber un acompañante (mientras come) al lado del enfermo.
  • Si existiera algún atragantamiento aconsejarle que tosa, nunca dar golpes en la espalda.